Economía de los influencers: cómo se reparten realmente los ingresos entre marcas, plataformas y creadores
Ser influencer parece fácil desde fuera: grabas, subes, ganas dinero y repites. Pero cuando miras un poco más de cerca, descubres que la economía detrás de este mundo es bastante más compleja.
El dinero no llega de un único sitio. Y lo que es más interesante: no todo lo que generan los influencers se lo quedan ellos.
Entre plataformas, marcas, agencias, impuestos, representación y producción… la cifra final que entra al bolsillo puede ser muy distinta de lo que muchos imaginan.
Vamos a ver, de forma humana y directa, cómo se reparte el pastel del dinero en la industria influencer actual, especialmente en España y Latinoamérica.
**1. El mito: “Los influencers ganan una barbaridad”
La realidad: ganan si saben diversificar y negociar**
Todos hemos escuchado frases como:
- “Con subir dos vídeos ya viven del cuento.”
- “Eso no puede ser un trabajo.”
- “Se están forrando por hablar a cámara.”
Pero detrás de cada colaboración, cada vídeo y cada campaña, hay un sistema económico donde el influencer solo es una parte. A veces la más pequeña.
Porque sí, algunos ganan muchísimo. Pero otros, con números grandes en redes, ganan bastante menos de lo que la gente cree.
El dinero se reparte entre varios actores.
2. Las plataformas: el primer filtro del dinero
Antes de hablar de marcas o campañas, hay que entender que las plataformas —Twitch, YouTube, TikTok, Instagram— se quedan una parte importante del dinero.
YouTube
YouTube paga por anuncios…
pero también se queda una parte de esos ingresos.
Los creadores reciben una fracción de lo que realmente genera su contenido.
Aun así, es una de las plataformas más claras y transparentes.
Twitch
Aquí la cosa se divide más:
- suscripciones (Twitch se queda un %),
- anuncios (otra repartición),
- bits (también filtrado).
Un streamer nunca recibe el 100% de lo que genera.
La plataforma actúa como intermediario y se queda su porcentaje.
TikTok
Paga muy poco, pero controla la viralidad.
El creador no gana tanto en dinero directo, pero gana visibilidad que luego transforma en patrocinios.
No paga directamente por views.
Es la plataforma más “gratuita”:
todo viene de fuera (marcas, colaboraciones, etc.)
Conclusión:
Las plataformas son como bancos: te alojan, te distribuyen y te abren puertas… pero se llevan su parte.
3. Las marcas: los que ponen el dinero gordo… con condiciones
Aquí es donde entra el gran capital.
Los patrocinios son la mayor fuente de ingresos para la mayoría de creadores.
Pero, ¿cómo se reparte ese dinero?
El pago bruto va a la agencia… o al representante
Muy pocas veces una marca paga directamente al influencer.
Normalmente pasa por:
- una agencia de representación,
- una agencia de marketing,
- un intermediario,
- un manager.
Y cada uno de esos actores puede llevarse una parte.
El influencer recibe el neto (menos aún tras impuestos)
Si una marca paga, por ejemplo, 5.000 € por una campaña:
- Agencia de marketing: puede llevarse un 10–20%.
- Representante o manager: entre 10–30%.
- Impuestos del creador: 20–40% según el país.
Al final, el influencer puede que reciba entre el 40% y el 60% del total inicial.
Y casi nadie lo sabe.
4. Producción: otro gasto que recorta beneficios
Muchos creadores tienen que pagar:
- cámaras,
- luces,
- micrófonos,
- editores,
- miniaturas,
- sets,
- música con licencia.
Crear contenido de calidad cuesta dinero.
Y esos costes salen directamente de los ingresos del influencer.
Los vídeos bonitos no se producen solos.
5. Las agencias y managers: aliados… pero con comisión
Los creadores suelen tener:
- un mánager personal,
- una agencia que les consigue campañas,
- una agencia externa que hace de intermediaria con la marca.
Cada una cobra distinto:
- manager personal: 10–25%
- agencia de talento: 10–30%
- agencia de marketing: 5–15%
Por eso, aunque veas una campaña de 20.000 €, el creador nunca ve ese número en su cuenta.
6. Impuestos: el gran recorte que nadie ve en redes
Los influencers cotizan como autónomos o empresas, y eso implica:
- IVA,
- IRPF o impuesto de sociedades,
- gastos,
- seguridad social,
- contabilidad,
- retenciones de facturas.
A un creador medio, entre 30% y 45% de sus ingresos se van al Estado antes de tocar su bolsillo.
Por eso muchos tienen que generar bastante solo para mantener una base estable.
7. ¿Y cuánto se queda realmente el influencer?
Vamos a simplificar un ejemplo humano y realista:
Una marca paga 10.000 € por una campaña.
Proceso típico:
- Agencia marketing: -15%
- Manager: -20%
- Costes de producción: -10%
- Impuestos: -30%
Resultado final para el creador:
entre 3.000 € y 4.000 € netos.
De 10.000… a 3.000.
Cuando la gente dice “los influencers están forrados”, no ven esta cadena.
Conclusión: la economía influencer es un negocio completo, no un juego
La realidad es que los creadores no viven de “hacer vídeos”.
Viven de gestionar:
- plataformas,
- marcas,
- contratos,
- agencias,
- producción,
- impuestos,
- estrategia,
- reputación.
Ser influencer es un trabajo empresarial más que creativo.
Una mezcla de artista, emprendedor y marca personal en constante evolución.
Y al final, aunque ellos sean la cara visible, hay muchos más actores detrás moviendo piezas… y cobrando su parte.
